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Monday, June 5, 2017

IsetkabaSheut

IsetkabaSheut

-IsetkabaSheut, IsetkabaSheut ! carajo! aparece!

Pero no aparecía en medio de la tormenta, en una caja vivían esclavos los sueños de libertad. Niños y niñas gritaban cuando la oscuridad llegaba, con su mazo, el cráneo de su líder, amenazando a los presos en su envoltura. La miseria, el dolor.

-Aquí nadie se salvara, aquí soy el dueño, todos ustedes me obedecen, así que a trabajar, a trabajar que de ahí todos nos beneficiamos, todos. -En su inmortalidad, humano con derecho, penitenciero, animal entrenado, herramienta de imperios, gobierno de pocos y lleno de ira dictaba a los pobres seres atrapados su tarea. Llenos de la nada que los cubre, lloraban los niños y niñas la enfermedad de sus padres, rotos por la sociedad, quebrantados sus espíritus le rezaban a IsetkabaSheut la inteligencia después de la muerte para rescatar a sus hijos e hijas de la muerte o esclavitud. La tortura de aquellos que no ven luz, y la esperanza es dinamitada por los golpes de la calavera que maneja a su forma tal abusador. La misma ley del mas fuerte, del audaz, del vivo, pues el muerto no escribe la historia, la llena de minerales.

Lamentos y lagrimas en la calle dejaron su marca, IsetkabaSheut en su mundo los veía, seguro, decían sobreviviendo en el olvido los que se escaparon del orden, de los limites de la locura, esta sociedad merece lo mismo, este gobierno merece lo mismo, escritos en las paredes, con sangre y mierda, dejaban los sobrevivientes del naufragio.

-Es hora general, es hora, ya terminaron la tarea, es hora-
-si que si, es hora, enciendan las maquinas, ya no  los necesitamos mas-

El horror salia de las tuberías, los envenenarían a todos dentro de las cajas, la esperanza nunca llegaba y IsetkabaSheut con toda su rabia veía como nadie sabia de ellos, nadie fue a rescatarlos, en su libro negro estarían los causantes de tal violencia contra la humanidad y el espíritu natural de la vida, los cercanos a la muerte serian espantados diariamente por sus perros de venganza, pero entraba el gas y morían todos quienes estaban encerrados en las cajas de la calle. Muertos sus cuerpos expulsarían su ultimo aliento y entre estos IsetkabaSheut los rescataba.

-Ninguno de ustedes morirá, les doy mi fuerza, mi vida e inteligencia para que sepan que hacer contra tal empresa, tal maquinaria. Renazcan hijos e hijas mías, álcense nuevamente y vivan. Ahora ustedes tienen el poder-

Y desde las cenizas dejadas en las cajas, de las grietas escapaban sus cuerpos. Libertad. Libertad.

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